El artículo de hoy pretende hacer hincapié en las cosas que sí dependen de nosotros para mejorar nuestra motivación ajedrecística. Cuando no podemos cambiar las circunstancias, al menos intentemos transformar el cómo las interpretamos, nuestra actitud, nuestra manera de verlas. Aquí os dejamos algunas pautas, que esperamos sean un pequeño impulso, con el que mejorar vuestra motivación ajedrecística: 

-El eterno vaso medio lleno, cuando el agua está a la mitad. Es bueno que valores y te concentres en lo que tienes (medio lleno) como punto de partida, no en lo que te hace falta (medio vacío). Utiliza los recursos con los que cuentas. 

- Mira más allá de ti, todo lo que haces es el granito de una montaña universal. El albañil no pone ladrillos construye hogares; el cantautor no escribe versos, moviliza conciencias; el cartero no distribuye cartas, es un puente de comunicación; el peón de carretera no asfalta, traza destinos y viajes. 

-Aunque sientas que las tareas que suponen mejorar son rígidas y monótonas, dale tu toque personal. Crea, propón, inventa, cambia. Concédete la oportunidad de cambiar algún elemento de las rutinas convencionales que normalmente realizas. Diseña y explica ejercicios aunque no seas profesor, prepara un repertorio de aperturas contra ti mismo,… 

-En el peor de los casos, cuando te sientas cansado, desmotivado y harto. ¡Déjalo! No pasa nada. Desconecta. Lleva a cabo lo que llamamos un “Desentrenamiento estratégico”, vacía tu mente llenándola con otras actividades y tu motivación pronto se repondrá y volverás con más ganas que nunca…

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