Sicología aplicada al ajedrez. Pánico ante el sacrificio.


Años de experiencia nos han enseñado que muchísimas veces cuando nos preguntamos por qué no hemos hecho o no hemos jugado ciertos movimientos, tratamos de justificarnos y respondemos cosas como "no puedo hacer eso porque..." o "debo jugar esto porque...." o "tuve que hacer esto" o "mi oponente tiene que hacer esto..."


En efecto, la idea de tener que hacer algo que no nos hubiera gustado hacer está tan presente en el juego de la mayoría de los aficionados no expertos, a los que nos dirigimos principalmente en este artículo, que podríamos decir sin exagerar que si fuésemos capaces de deshacernos de este lastre emocional, la mayoría de nosotros podríamos subir bastantes puntos... ¿tal vez 100?. Uno de los errores más frecuentes en los procesos mentales de las partidas de aficionados es que, tras haber diseñado un plan de juego, se realizan movimientos que "no van con el plan", o que tratan de parar posibles amenazas del rival y, tras haberlo hecho, no volvemos con el plan inicial previsto. Por supuesto, la percepción sobre la calidad de una amenaza está sujeta a la complejidad de la posición y a nuestro propio conocimiento ajedrecístico. Pero en general, podríamos decir que el lastre emocional al que nos referimos se da en realidad en casi todos los niveles de juego.


Comencemos con un ejemplo sencillo. Echemos un vistazo a la siguiente posición representativa, en la que juegan las negras, y pensemos en un plan de juego durante unos minutos.









Hemos visto este estructura en innumerables partidas de aficionados, y en muchísimas más ocasiones de las que podríamos imaginar, el negro monta una batería sobre el peón de h3, vía ...Ad7 seguido de ...Dc8. Digamos que el negro juega la "sutil" 1...Dc8. Haciendo esto, el negro más o menos está dispuesto al agresivo intento de sacrificio en h3. Y, muchísimas veces, veremos como respuesta del blanco algo así como 2.g4??, contestada por ... h5! 3.gxh5 Axh3, y ahora el flanco de rey blanco ha quedado destrozado y vivirá una auténtica pesadilla.





O también, 2.Rh2?, donde se evita temporalmente Axh3:





Pero se ha "tenido" que jugar un movimiento que no le hubiera gustado hacer, perdiendo además un tiempo precioso para haber limitado el juego en el flanco de dama con a4, o haber desarrollado una pieza, por ejemplo Ae3.


Las dos reacciones del blanco comentadas anteriormente han sido fruto del pánico inicial al sacrificio y, sin darse cuenta, en realidad ha sido manipulado como una marioneta, y ahora se encuentra con que ha perdido definitivamente el control de la situación.


Volvamos a 1...Dc8 y veamos cómo debería haber actuado el blanco. Digamos que en realidad el blanco esperaba 1...b5 y que pensaba contestar con la retirada del alfil 2.Ad3; o bien, en caso de cualquier otro movimiento más tranquilo del negro, podía responderse con 2.a4, limitando las posibilidades de expansión negras en ese flanco. Sin embargo, tras 1... Dc8, el blanco inmediatamente percibe la intención del sacrificio en h3 y actúa (equivocadamente) en consecuencia.


¿Qué debería haber hecho el blanco con esta amenaza? En primer lugar, hay que trabajar la mente para reaccionar con calma sin caer en el terror directo de un posible sacrificio. En segundo lugar, el pensamiento debería ir más bien enfocado a "seguro que no funciona" o "el sacrificio es malo", hasta que no hayamos analizado pormenorizadamente todas las consecuencias.


En general, un buen jugador nunca acepta que una amenaza de este tipo vaya a funcionar bien hasta que no se haya comprobado del todo. De hecho, si había pensado jugar 2.a4 contra casi cualquier jugada excepto 1...b5, por qué no probar si 2.a4 sigue funcionando a pesar de 1...Dc8, antes de probar alguna otra cosa directa contra el posible sacrificio?


La secuencia emocional podría haber sido algo así:


1...Dc8


El blanco: "...seguro que esto no funciona. Quiero jugar 2.a4 y en caso de 2...Axh3? 3.gxh3 Dxh3, puedo jugar algo como 4.Ch2 (o 4.Cg5) seguido de Df3. Quedo con una pieza de más en disposición de ganar la partida..."





2.a4, etc.





Si el negro sigue adelante con el sacrificio, el blanco queda con ventaja material decisiva y se acabó la partida. Si no lo hace, el blanco puede proseguir con su plan y está con ventaja en la partida. Sin embargo, haber intentado parar el sacrificio de manera impulsiva, le habrá hecho perder la partida en caso de g4?? o haberse quedado sin la ventaja en caso de Rh2?


Por supuesto, hay que comprobar pormenorizadamente si la amenaza es del todo real o no, antes de ignorarla o tomar medidas contra ella. Si realmente es peligrosa, entonces es cuando hay que pensar en Rh2, para prevenirla. Y después continuar con el plan previsto tan pronto como sea posible. Una vez más: es frecuente el error de no regresar al plan previsto cuando hemos tenido que hacer alguna jugada para limitar el ámbito de actuación de nuestro oponente ante una jugada no del todo esperada.


En definitiva, las claves de pensamiento en estas situaciones son:


1. Nunca creas nada de lo que tu oponente te esté intentando "decir" con sus maniobras. Esta actitud de "no creer hasta que se compruebe" se puede entrenar y hay esforzarse en aplicar una primera barrera defensiva sicológica ("seguro que no funciona") hasta que todo este proceso se realice de forma inconsciente y automática.


2. Tú eres el único defensor de tu posición y de tu plan de juego. Si tú no crees en él, quién lo hará?


3. Entrénate para tratar las amenazas de tu oponente siempre bajo un "halo de sospecha", como si siempre hubiera que anotarlas con un "?" o al menos con un "!?". Eso sí, a continuación, analiza pormenorizadamente las posibles variantes y toma medidas si es necesario. Pero nunca tomes las medidas antes de realizar este proceso mental. Ello te llevará a hacer jugadas aparentemente naturales pero débiles. Recuerda además que en el caso de los peones, no tienen marcha atrás.


4. Recuerda, si previenes una amenaza que en realidad es falsa, lo que realmente estás haciendo es perder un tiempo y, en realidad, lo que estás evitando es el correcto desarrollo de tu propio plan.


Profundizaremos en este importante concepto en próximos artículos sobre esquemas de pensamiento ante las diferentes situaciones en que nos podemos encontrar en la partida.


1 comentarios:

  1. Muy interesante. La lástima es que no se vea la imagen de la posición.

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